Cierta tarde destemplada, nublada, típicamente invernal, mientras deambulaba tiritando de frío por la bellísima ciudad de Stormwind, y procurando desesperadamente hacerme con un poco de alcohol fuerte (para calentar el gaznate y el cuerpo, no piensen mal...), descubrí una taberna nueva en el Casco Viejo de la metrópoli. Lo primero que me llamó la atención al entrar en dicha posada de mala muerte fue el enorme escote de su camarera... es decir, me llamó la atención que la pobre chica desafiara la gélida brisa invernal exponiendo sus pechos, digo su pecho, al frío. ¡No vaya a ser que pesque un resfrío o una de esas feas gripes de invierno!
Pues nada, lo único que atiné a hacer fue cubrirle delicadamente sus partes expuestas con mis man..., con un abrigo, para calentarla y protegerla del frío inclemente que azotaba su cuerpito. En fin, todo buen caballero debería hacer lo propio con las damicelas vestidas con grandes escotes: calentarlas para que no se resfrien, verdad?
Desde su puesto de avanzada en Stratholme, informó Sir Forgath para todo Lordaeron Resurrection. (AGENCIA TELAM)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario